miércoles, 17 de junio de 2009

Delincuencia Juvenil




La delincuencia juvenil es uno de los fenómenos sociales más importantes que nuestras sociedades tienen planteados, y es uno de los problemas criminológicos internacionalmente preferidos desde el siglo pasado, pues, las manifestaciones de la conducta que llaman socialmente la atención de forma negativa pueden observarse, por lo general, mejor entre los jóvenes que en la población adulta. Además, es importante tratar la delincuencia juvenil de hoy como posible delincuencia adulta de mañana.
La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.
Los problemas de inmigración y marginalidad aumentan el riesgo de inconformismo y fomentan la delincuencia en todos los ámbitos. Si el problema es grave en general, la delincuencia juvenil en particular alcanza cotas de dramatismo. La delincuencia juvenil no es sino la expresión de una inadaptación, de una falta de integración social en la que se combinan una naturaleza y un ambiente propensos. En efecto, ambiente y herencia parecen dos factores difíciles de separar a la hora de examinar las causas. Unos padres delincuentes, agresivos, drogadictos, alcohólicos, inestables, etc... Son el caldo de cultivo de unos hijos problemáticos e inadaptados.

El perfil del delincuente juvenil.
La doctrina especializada está haciendo hincapié en los últimos años, en la importancia de subrayar los aspectos cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil, como una prometedora vía tanto para establecer eficaces programas de prevención como para elaborar modelos educacionales que permitan una eficaz reeducación. Juntamente con ello, las mayorías de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que el delincuente juvenil es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es que comete delitos.
·Impulsivo.
·Con afán de protagonismo.
·Fracaso escolar.
·Consumidor de drogas.
·Baja autoestima.
·Familia desestructurada.
·Clase baja.
·Falto de afectividad.
·Sin habilidades sociales.
·Poco equilibrio emocional.
·Inadaptado.
·Frustrado.

Atendiendo a sus rasgos peculiares de personalidad o de índole psicosocial, tres categorías tipológicas de los menores delincuentes:

· Menores delincuentes por psicopatías: aquí el punto de referencia lo constituye la existencia de alguna de las formas de psicopatía, entendida por HARE como la patología integrada, conjuntamente, de la incapacidad de quien la padece de sentir o manifestar simpatía o alguna clase de calor humano para con el prójimo, en virtud de la cual se le utiliza y manipula en beneficio del propio interés, y de la habilidad para manifestarse con falsa sinceridad en orden a hacer creer a sus víctimas que es inocente o que está profundamente arrepentido, y todo ello, para seguir manipulando y mintiendo.
Consecuencia de ello, es que el menor es incapaz de adaptarse a su contexto y actuar como tal, porque el trastorno de la personalidad que sufre, le impide inhibirse respecto de conductas o comportamientos contrarios a las normas.
El menor psicópata tiende a perpetrar actos antisociales según la orientación nuclear de la propia psicopatía, siendo de destacar en este sentido los actos que expresan frialdad y crueldad por parte del sujeto.

· Menores delincuentes por neurosis: la neurosis consiste en una grave perturbación del psiquismo de carácter sobrevenido y que se manifiesta en desórdenes de la conducta, pudiendo ser su origen muy diverso como fracasos, frustraciones, abandono o pérdida de seres muy queridos, etc.
Criminológicamente, el neurótico trata de hacer desaparecer la situación de angustia que sufre cometiendo delitos con el fin de obtener un castigo que le permita liberarse del sentimiento de culpabilidad que sobre él pesa, y esto es también válido para el menor neurótico, aunque sean muchos menos que los adultos.

· Menores delincuentes por autoreferencias subliminadas de la realidad: aquí se incluyen los menores que, por la confluencia de predisposiciones psicobilógicas llegan a mezclar fantasía y juego de una forma tan intensa que empiezan a vivir fuera de la realidad. Es precisamente ese estado anómalo el que puede conducirlos a cometer actos antisociales.


. Menores delincuentes con trastorno antisocial de la personalidad: se trata de menores cuyas principales son la hiperactividad, excitabilidad, ausencia de sentimiento de culpa, culpabilidad con los animales y las personas, fracaso escolar, y son poco o nada comunicativos.
Una de las principales causa de este trastorno es la ausencia o la figura distorsionada de la madre, aunque tampoco ha de infravalorarse la disfuncionalidad del rol paterno, pues según algunos trabajos, el crecer sin padre acarrea al niño nocivas consecuencias que afectan al campo de la delincuencia.
En muchos casos se trata de menores que viven en la calle, en situación de permanente abandono, porque nos encontramos con menores que, a su edad, acumulan graves frustraciones, rencores y cólera contra la sociedad,; y que tienen un mismo denominador común: el desamor, la falta de comprensión y de cariño, así como de atención y cuidado de sus padres.
En definitiva, son jóvenes con una desviada socialización primaria que acaba por abocarles a la delincuencia.

· Menores delincuentes con reacción de huida: En este caso se trata normalmente de menores que han sufrido maltrato en el hogar y por ello abandonan el mismo. Son menores psicológicamente débiles, y que en lugar de responder a la agresión, eligen la huida sin plazos, y casi siempre sin rumbo.
Ese alejamiento les hace propicios al reclutamiento por parte de los responsables de la delincuencia organizada, que les escogen para llevar a cabo actuaciones simples pero de gran riesgo como el transporte de drogas en su propio cuerpo.
La delincuencia juvenil femenina y su comparación con la masculina.
La delincuencia juvenil femenina comenzó a estudiarse específicamente a finales de los años 60, momento en el que, con el movimiento de liberación de la mujer, se comienza a percibir socialmente un aumento considerable de la misma.
Como principales teorías acerca de la delincuencia femenina podemos destacar, fundamentalmente, las siguientes:

· Teorías clásicas: biológicas, psicoanalíticas y psiquiátricas.
· Teorías intermedias de índole individualista con proyección social.
· Teorías de carácter social: enfoque funcionalista (teoría del rol y teoría de la igualdad de oportunidades) y enfoque crítico (teoría del control social y teoría de la dependencia económica).

Las teorías clásicas trataron de explicar el fenómeno de la delincuencia femenina sobre la base de aspectos individuales, bien de contenido biológico (anormalidades bioantropológicas, desarrollo sexual, etc.), bien de contenido psicoanalítico o psiquiátrico, en los que subyacía siempre la equiparación entre delincuencia femenina y trastornos biológicos o psíquicos.
Niños y disociación familiar:

Por otra parte, en esta guía de prevención la fuerza policial también hizo hincapié en la excitación emocional en todos los ejemplos ofrecidos al niño. Consideran que necesita identificarse adquiriendo una carga afectiva a veces muy violenta en su deseo de imitación del modelo. Además aseguran que el niño, como consecuencia de una falta de control familiar, a menudo acompañado por condiciones defectuosas de vivienda, disociación familiar, y la conducta irregular de los padres, es rápidamente solicitado por placeres fáciles y múltiples. En el terreno ambiguo que se vuelve punto de partida de aventuras y exploraciones en el ciber, el parque de atracciones. Esos placeres son fascinantes para los niños, por su necesidad de juego y su deseo de engañar a la autoridad, tanto social como familiar.


En síntesis debemos luchar por salvar nuestras familias, pues el hecho de que un niño se críe en un hogar estable y lleno de amor es tan importante para las personas como la vida misma, pues la carencia de esto pone en juego muchos de los valores del ser humano. Los jóvenes constituyen una parte importante del país, por lo que es importante crear medidas para evitar que ``los jóvenes se pierdan''.
``Un delincuente no nace, sino que se hace'', y en esto la familia tiene un rol principal; de hecho, es la pieza clave para un adolescente, pues de la formación que reciba, y de los valores inculcados durante la niñez, dependerá en parte, el camino que siga.”
Encontramos que la mentalidad del individuo se va deteriorando a raíz de la desintegración familiar. Se supone que la familia es la base más sólida de la sociedad. Al desintegrarse, se desintegra a su vez la persona; entonces es ahí donde el individuo no le encuentra sentido a su vida. Por lo tanto no aprovechan su tiempo en educación, deportes y otras actividades de desarrollo, entonces se dedican a deteriorarse ellos mismos y lo más importante a hacerle el mal a sus semejantes, ya sea robándoles, hiriéndolos o como se ha dado en otras situaciones, matando a familiares, incluso a sus propios padres.
Vemos también que la readaptación del delincuente se ve obstaculizada por la misma sociedad, que no favorece a la integración del ex convicto a ésta, privándolo de empleos que permitan poder tener una vida honrada, lo que lo lleva a reincidir en la delincuencia, como una forma de sobrevivencia.


Giuliana vallejos...

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