miércoles, 17 de junio de 2009

El boliche, la noche, el adolescente

Los boliches son lugares donde el adolescente común va a pasar una noche divertida con sus amigos; o al menos eso es lo que piensan los padres al dejarlos ir. Pero la realidad dentro de esos lugares “seguros” es muy distinta; es otra. Comencemos a detallar los inconvenientes que sufren los adolescentes al llegar a la puerta del boliche:1) El derecho de admisión que se reserva la casa (o sea el boliche) no es otra que “la discriminación encubierta” ya que aquel “negrito” o con ropa que no es de marca no entra, condicionando en ocasiones que el grupo que fue con ese chico no entre o el chico quede solo del lado de afuera.2) Los “patovicas”: quienes deberían velar por la seguridad del adolescente, se dedican a imponer “miedo”; muy lejos de su trabajo; que seria mantener en orden la fila para ingresar, no discriminar quien entra o no y conservar el bienestar dentro del boliche, en lugar de esperar como estatuas que se desate un pequeño revuelto entre grupos, generalmente ocasionado por la diferencia social, para intervenir “administrando su justicia” o mejor dicho golpeando al adolescente hasta en algunos casos dejarlo inconsciente o en otros mas graves causando heridas a veces irreparables.3) La venta indiscriminada de alcohol: a los menores que allí se encuentran. Para el adolescente es una “prueba de valor” tomar alcohol fuera de la vista de sus padres, si fuera solamente una birra, no veríamos dentro del boliche y fuera las consecuencias que esto provoca. El alcohol sin control provoca desde peleas irascibles por cualquier motivo; valentía para encarar situaciones; que por supuesto termina en problemas mas graves, y sobre todo el daño físico-mental que el alcohol produce en esos adolescentes que recién conocen la noche y terminan, dentro de lo mas leve vomitando o llegando borracho a casa. 4) La droga: que se puede decir sobre este “veneno letal” que consume y acaba con la vida del adolescente, que nuestros padres y educadores no hayan hablado con nosotros y que merecería un capitulo especial de investigación; pero no por ello no figura dentro del “menú” del boliche donde concurrimos.5) Los adultos responsables: o dueños del boliche que están al tanto de todo anteriormente mencionado y que pasan por alto o “acomodan” a las autoridades para que hagan su “vista gorda” sin perjudicar el negocio que ellos mandan y que el adolescente consume dejándoles grandes ganancias a costa ( en algunas ocasiones) de su propia vida. Todo esto me parece un punto clave que deberíamos intentar cambiar aquellos que, sinceramente nos queremos divertir cuando vamos a bailar, tomando conciencia de las consecuencias, escuchando al padre – educador y obligando a las autoridades a ejercer un control sin “vicios ni coimas” y mayor seguridad para que nuestros padres en su desvelo semanal no tengan que contar las horas para que su hijo/a regrese sano y salvo a su casa.
La "previa" en los boliches y el "combo de la muerte"

El denominado "combo de la muerte", un servicio que los adolescentes contratan para asegurarse la entrada a los boliches, que incluye el traslado hasta allí y una generosa provisión de alcohol y pastillas, quedó en el centro de la polémica luego de la trágica muerte de una joven.
El ahora llamado "combo de la muerte" es un servicio que se ofrece a los adolescentes y que consiste en comprarles la entrada a los boliches y poner a su disposición un micro o combi para llevarlos hasta el lugar, pero que en algunos casos también incluye la provisión de bebidas alcohólicas, energizantes y hasta psicofármacos.
Los servicios de transporte a los boliches nacieron en realidad como una medida de seguridad, para que los adolescentes viajaran juntos y acompañados hasta y desde los locales bailables, pero en los últimos tiempos, y en algunos casos, el servicio comenzó a incorporar otras riesgosas prestaciones para la "previa".
EL TREN DE LA ALEGRIALa mira también está puesta en el denominado "Tren de la alegría", que a razón de unos 500 pesos es contratado por los estudiantes para un paseo por la ciudad antes de llegar a las fiestas de egresados.En esos transportes, habitualmente empleados para cumpleaños infantiles durante el día, los menores van bailando y bebiendo hasta llegar a su destino, sin controles sobre las bebidas que suben y consumen, ni adultos responsables.

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