
Durante la adolescencia, etapa de desarrollo por la que atraviesa todo individuo, se presentan en los jóvenes cambios difíciles que les producen ansiedad y depresión hasta llegar, en muchas ocasiones, a una tentativa de suicidio. Este intento plantea el problema de la depresión como vivencia existencial y como una verdadera crisis de la adolescencia. La manipulación de la idea de la muerte en el joven suele ser frecuente, pero debe hacerse la diferencia entre el adolescente que piensa en el suicidio como una llamada de auxilio, como una manera de comunicar su descontento a los demás, el que ve el suicidio como una idea romántica y aquél que realmente lo lleva a cabo.

El suicidio de los adolescentes es un tema que suele callarse y evadirse ya que impacta y cuestiona el sistema familiar y social en que vivimos; sin embargo, es importante conocer y reflexionar en las causas que llevan a un joven a su autodestrucción, así como saber cuál es el significado de este acto y cómo puede prevenirse.
En las últimas décadas se ha observado un dramático cambio en las causas de mortalidad adolescente. Antes los adolescentes morían en gran parte de causas naturales, mientras que ahora es más probable que mueran de causas previsibles. Parte de este cambio ha sido un aumento mundial de las tasas de suicidio adolescente en países desarrollados, como en los en vías de desarrollo. En la población adolescente, el suicidio es en la actualidad una de las principales causas de muerte: se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en la adolescencia. Los problemas psiquiátricos son más frecuentes de lo que pensamos, afectan a un 10- 15 % de la población. De hecho, entre el 0,4 y 8,3 % de los adolescentes sufren depresión, número que se duplica en el sexo femenino aunque los hombres tienen una probabilidad cuatro veces mayor de morir a causa de suicidio que las mujeres, ellas tienen mayor probabilidad de intentar el suicidio que los hombres. Del 12 al 25 por ciento de los niños mayores y adolescentes experimentan algún tipo de idea acerca del suicidio (pensamiento suicida) en algún momento.
Cortarse, sobre todo en el brazo, es la forma más común de autolesión. "La intención no es morir, sino que lo hacen como una forma de liberar tensión y luego se sienten mejor. Muchos lo malinterpretan como intento suicida, pero no es así".

Las cifras que se manejan sobre pensamientos suicidas son escalofriantes. "El 15% de los jóvenes tiene ideas graves de suicidio y entre un 8% y un 10% ha intentado quitarse la vida".Hasta el 68% de estos chicos no están recibiendo tratamiento y el 80% de los que han hecho un intento de suicido no ha pasado por la consulta del médico.
Se estima que el 25% de los suicidios ocurre entre los 15 y los 25 años. Uno de los pocos estudios científicos disponibles en nuestro país demostró que el 11% de los adolescentes argentinos pensó o intentó suicidarse.
¿Por qué los adolescentes intentan quitarse la vida?
La adolescencia es un período del desarrollo de mucho estrés lleno de cambios muy importantes:
* Cambios en el cuerpo.

* Cambios en las ideas.
* Cambios en los sentimientos.
* Intenso estrés.
* Confusión.
* Dudas sobre sí mismos.
* Miedo e incertidumbre.
* Presión por el éxito.
Y la capacidad de pensar acerca de las cosas desde un nuevo punto de vista influye en las capacidades del adolescente para resolver problemas y tomar decisiones.
Otros factores que contribuyen al suicidio de adolescentes pueden ser trastornos afectivos:
* Trauma.
* Trastornos de ansiedad.
* Aislamiento emocional.
* Autoestima baja.
* Estrés emocional excesivo (como molestias y acoso).
* Fantasías románticas.
* Gusto por el peligro.
* Abuso de drogas y alcohol.
* Disponibilidad de armas de fuego y otros elementos de autodestrucción.
* Noticias en los medios de comunicación sobre suicidios de otros adolescentes, lo que produce actos de imitación.
En la mayoría de los casos, el suicidio es el resultado de la combinación de diversos factores, en lugar de uno solo aislado. Para algunos adolescentes, los cambios normales del desarrollo, a veces acompañados por otros hechos o cambios en la familia como el divorcio o la mudanza a una nueva comunidad, cambios de amistades, dificultades en la escuela u otras pérdidas, pueden causar gran perturbación y resultar abrumadores. Los problemas pueden apreciarse como demasiado violentos o difíciles de sobrellevar. Para algunos, el suicidio puede parecer una solución. Cuando los sentimientos o pensamientos se vuelven más persistentes y vienen acompañados de cambios en el comportamiento o planes específicos de suicidio, el riesgo de un intento de suicidio se incrementa. Lo peor de esto es que falta de un perfil personal consistente de la persona suicida dificulta la identificación de los adolescentes que presentan riesgos de suicidio.
Algunas personas que ponen fin a sus vidas o intentan suicidarse pretenden escapar de sentimientos de rechazo, dolor o pérdida. Otros están enfadados, avergonzados o se sienten culpables por algo. A algunos les preocupa decepcionar a sus amigos o familiares. Y otros se sienten no queridos, inatractivos, maltratados o que son una carga para los demás.

¿Por qué determinadas personas intentan suicidarse y otras personas que se encuentran en una situación igual de difícil no lo hacen?
¿Qué es lo que hace que determinadas personas sean más flexibles y resistentes (más capaces de afrontar los reveses y dificultades que les plantea la vida) que otras?
¿Qué es lo que determina que una persona no sea capaz de ver otra salida a una situación difícil aparte de poner fin a su vida?
La respuesta a estas preguntas radica en el hecho de que la mayoría de personas que se suicidan o intentan suicidarse están deprimidas.
Depresión
La depresión hace que la gente se focalice mayoritariamente en los fracasos y decepciones, enfatice la cara negativa de las situaciones e infravalore sus propias capacidades y su valía personal. Una persona con una fuerte depresión es incapaz de percibir la posibilidad de que las cosas puedan salirle bien y está convencida de que nunca volverá a ser feliz o que las cosas no se arreglaran nunca.
La depresión afecta a los pensamientos de una persona de tal modo que la persona es incapaz de ver la forma o formas de superar sus problemas. Es como si la depresión pusiera un filtro en el pensamiento de la persona deprimida que distorsiona las cosas. Por eso las personas deprimidas no se dan cuenta de que el suicido no es una “solución” permanente a un problema
temporal del mismo modo que se dan cuenta las personas no deprimidas. Un adolescente deprimido puede sentir que no hay ninguna otra forma de escapar de sus problemas, de aliviarse el dolor emocional o de comunicar su desesperación y su profunda infelicidad.
Las personas que se plantean el suicidio ni siquiera son conscientes de que están deprimidas. No se dan cuenta de que es la depresión —no la situación— lo que les está haciendo ver las cosas como si “no hubiera salida”, “no pudieran mejorar” o “no hubiera nada que hacer”.
No todas las personas que se suicidan son deprimidas…
Estas personas deprimidas muchas veces planean el suicidio con antelación. Sin embargo, quienes no lo son, intentan suicidarse repentinamente de una forma impulsiva, en un momento de profunda desesperación. En situaciones como la ruptura de una relación sentimental, una fuerte pelea con un padre, un embarazo no deseado, ser rechazado o hecho de lado por otra persona o ser objeto de malos tratos pueden hacer que uno se sienta profundamente alterado y desesperado. Situaciones como estas, añadida a una depresión preexistente, es la gota que acaba colmando el vaso.
Algunos adolescentes que intentan suicidarse quieren morir, pero otros no. Algunos utilizan el intento de suicidio como una forma de expresar un profundo dolor emocional. No son capaces de expresar cómo se sienten, de modo que intentar suicidarse les parece la única forma de transmitir ese mensaje. Lamentablemente, incluso cuando un intento de suicidio no es más que una forma de pedir ayuda a gritos y la persona no desea morir, no hay forma de controlarlo. Muchas personas que en el fondo no querían quitarse la vida acaban matándose o terminan con graves secuelas.
* Uno o más trastornos mentales diagnosticables o trastornos de abuso de sustancias.
* Comportamientos impulsivos.
* Acontecimientos de la vida no deseados o pérdidas recientes (por ejemplo, el divorcio de los padres).
* Violencia familiar, incluido el abuso físico, sexual o verbal/emocional.
* Intento de suicidio previo.
* Presencia de armas de fuego en el hogar.
* Encarcelación.
* Exposición a comportamientos suicidas de otras personas, incluida la familia, los amigos, en las noticias o en historias de ficción.
* Problemas familiares.
* Padres estrictos.
* Pérdida de un progenitor.
* Antecedentes familiares.
* Depresión.
* Escaso autocontrol.
* Pensamiento extremamente rígido, obsesivo y dicotomizado.
* Negativismo.
* Estrés.
* Escasas expectativas de futuro.
Cómo detectar las señales de aviso de sentimientos, pensamientos o comportamientos suicidas
Aunque no podemos hablar de una "personalidad suicida" hay signos que nos pueden alertar acerca de posibles conductas suicidas en los adolescentes como puede ser:
* Mal humor.
* Cambios en los hábitos alimenticios (como episodios de inapetencia o de bulimia) y del sueño.
* Cambios físicos (falta de energía, subir o bajar de peso repentinamente, falta de interés en su apariencia).
* Un cambio drástico en su vida o una pérdida de un ser querido (ya sea por causa de muerte, divorcio, separación o relación fracasada).
* Bajo nivel de autoestima (no sienten que tienen valor alguno, sentido de culpabilidad u odio hacia sí mismos.
* Falta de esperanza en el futuro (sienten que nada va a mejorar, que nada va a cambiar).
* Preocupación con la música, arte o reflexiones personales sobre la muerte.
* Retraimiento respecto de los amigos y miembros de la familia.
* Actuaciones violentas y/o comportamiento rebelde.
* Manifestaciones de emociones contenidas y alejamiento o huida.
* Uso de drogas o del alcohol.
* Abandono o descuido poco usual en su apariencia personal.
* Cambios pronunciados en su personalidad.
* Situaciones de riesgo innecesarias.
* Preocupación acerca de la muerte.
* Pérdida de interés por la escuela o el trabajo escolar y deterioro en la calidad de estos.
* Sensación de aburrimiento.
* Dificultad para concentrarse.
* Quejas frecuentes de dolores físicos tales como los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven.
* Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.
* Poca tolerancia de los elogios o los premios.
* Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable."
* Lanzar indirectas como: "no les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse", "si me pasa algo quiero que sepan que…", etc.
* Amenazas directas por suicidarse al decir cosas como, "¡Mejor quisiera morirme!" "Mi familia estaría mejor sin mí." O "No tengo razón para vivir." Estas amenazas hay que tomarlas siempre en serio.
* Pone en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o tira pertenencias importantes, etc.
* Puede expresar pensamientos extraños.
* Escribe una o varias notas de suicidio.
* Ponerse muy contento después de un período de depresión.

Si conocés a algún adolescente o tenés algún amigo cuyo comportamiento indique que intentará suicidarse, atendé sus señales para darle el apoyo necesario para superar su problema.
Viviana Farias... PRIMERA EN SUBIR :P
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